De duelos y quebrantos

Publicado en por Leopoldo Navarro

Hijos de madres que los parieron en la tierra de donde son, porque aquí estarán siempre. Ciudadanos de pueblos agigantados a medida que ellos revolcaron su polvo. Vecinos felices y generosos, dispuestos a conversar con todo el que transite sus-nuestras calles. Hermanos de cualesquiera que temprano y tarde los leamos, llegados a la cuenca de ésa, la generosidad-río de quienes han aprendido a gestar la savia de su palabra sin promesas de salvación-eterna-pero-hasta-el-siguiente-turno, descargando cada día la cauda de su escritura como tributo inteligente, humano, solidario, en pago por el oxígeno de la simple vida con y en los demás, José Saramago y Carlos Monsiváis, sin siquiera perros que ladren en el horizonte. Amén.

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