De manotazos al 2x1: Cultura y policía

Publicado en por Leopoldo Navarro

Mi presidente municipal va mostrando, cada vez con mayor energía, su voluntad para romper las inercias burocráticas que suelen entorpecer a las dependencias municipales, creadas para resolver necesidades comunitarias.

    En los sábados de asamblea ciudadana, que se llevan a cabo en las colonias, es común verlo cuestionando abiertamente a sus funcionarios, apremiándolos para que acerquen sus actividades a la realidad y urgencia ciudadana. En secretarías y direcciones como la de Mercados y otras, sus manotazos sobre la mesa han llevado a que, tarde o temprano –casi siempre con retraso, tanto para los ritmos de nuestro hiperactivo alcalde como de las necesidades comunitarias-, las soluciones terminen encauzándose.

    El más reciente –públicamente conocido- de estos manotazos se dio ante el Instituto Municipal de Vivienda, IMUVI, que debiendo escriturar más de 600 propiedades populares a esta altura del año, apenas ha liberado unas 30. El affaire, que posiblemente concluya con una digna renuncia de su director, parece mostrar que el problema no estaba en la ineficiencia del IMUVI, sino en el tortuguismo de otras dependencias municipales que deberían liberar una serie de trámites, para garantizar a las familias precarias la propiedad de sus terrenos.

    Por lo tanto, dado que a nuestras dependencias no siempre las orienta el faro de sus normatividades, ni el arrojo vanguardista de sus titulares, sería interesante que a nuestro alcalde le dé por aplicar el traumático manotazo a instituciones tan honorables como el Instituto Cultural de León y la policía municipal, por lo menos en lo referente a sus políticas y procedimientos ante los jóvenes.

    Para empezar, según el reglamento municipal del ICL, publicado en el Periódico Oficial del Estado de Guanajuato en el año 2000, confiere al ICL, entre otras atribuciones, las de: I. Coordinar la elaboración e instrumentación del Plan de Desarrollo Cultural de León, con fundamento en una política cultural estratégica concertada socialmente y con proyección de largo alcance; II. Establecer los instrumentos normativos necesarios para dar eficacia al Plan de Desarrollo Cultural de León, considerando la participación de los agentes sociales y de las instituciones culturales y educativas; III. Coadyuvar a que las dependencias y organismos de la administración pública municipal formulen y lleven a cabo sus actividades…

    Ese Plan, que incorporaría la confluencia de diagnósticos, foros de consulta y encuestas de diversos tipos, permitiría delinear las estrategias, campos de acción y programas en que el ICL dedicaría, al servicio de la sociedad leonesa toda, los recursos asignados por el municipio para ese fin. Sin embargo, más de diez años luego de ser decretado, ese Plan de Desarrollo Cultural de león sigue sin dar muestras de existencia. En el portal web del ICL (http://www.institutoculturaldeleon.com/index.php?option=com_content&view=article&id=52&Itemid=38) existe algo denominado Plan de Desarrollo Cultural, pero corresponde al trienio anterior y parece ser sólo un texto enunciativo, sin evidencias de constituir el culmen de un proceso real de planeación.

    El manotazo municipal, entonces, propiciaría –entre otros resultados- la realización del mencionado Plan de Desarrollo Cultural, que posiblemente extienda la constancia de existencia a todos nuestros segmentos sociales, y desemboque en el diseño de programas adecuados para cada uno de ellos, más allá de la eventitis que ahora caracteriza a la institución, con actividades centradas en la oferta de actividades para públicos no populares, y siempre en foros a los que éstas no se sienten convocadas.  

La otra parte del manotazo –en el encabezado de este artículo los propusimos al dos por uno- también incluiría a la policía municipal. Esas irrupciones policiacas en fiestas populares, con todo un catálogo de violaciones a los derechos humanos de los ahí presentes, serían sustituidas –por lo menos en grado experimental- con todo un tejido de acciones, interinstitucionales y transversales, para entender, reconocer y proponer a estos jóvenes un uso distinto de las opciones de vida a las que parece condenarlos su condición marginal.

    ¿Manotazo habremus?


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