He visto cosas que ustedes no podrían creer...
Un portentoso vestido en tono azul nirvana levita sobre tacones de altura celestial. Humano simple que uno es, ha volcado en la banqueta el desayuno luego de saber que una diputada se vendió por una magistratura, y una candidata se hizo de lado para no arriesgar votos. Unas madres, todas madres, lindas como nunca en el año, las presentes, las futuras y las que jamás lo habrían supuesto, festejan el contrato recién impuesto para que lo tengan o lo tengan, que los mercaderes del templo así lo han decidido y nos callamos. En el tianguis dominical abundan los candidatos al cinismo redomado, listos para el perdón de las autolobotomías de una memoria colectiva que siempre, como todo sueño, se diluirá mientras el día transcurre. Influenza, fundamentalismo, madres: demasiadas crudas para un solo lunes. Digo que ese azul, ay, azul, era más bien placentario.
(Publicado en periódico El Heraldo de León, fecha por especificar.)