Sobre el "escasísimo" 4 ó 6% del voto nulo
Los análisis intepretativo-despreciativos del “escasísimo” 4 ó 6 por ciento (acerca del voto blanco o nulo) que pueden haber obtenido en las pasadas elecciones, no nos llevarán más que al desperdicio de una gran oportunidad para ser una democracia participativa de la que siempre hablamos, pero a la que habíamos despreciado mientras nuestra “Jauja” lo soportaba.
Juicio de residencia: esa novedosa figura a la que todo ex funcionario es sometido para investigar, de manera puntual y meticulosa, la honestidad con que se haya conducido durante el ejercicio de su cargo, o los favores ilícitos que haya logrado valiéndose de sus influencias, aplicándole rigurosamente la ley para anular todo exceso y sus consecuencias perniciosas.El párrafo anterior no es correcto; originalmente fue redactado en pretérito, pero confieso haberlo alterado para traerlo al presente. Tampoco se refiere a la actualidad, pues esa avanzadísima figura de justicia, para asegurar que quienes ejercieron cargos públicos no medraran con ellos, sólo tuvo vigencia hasta el virreinato. La idea tampoco es mía, pues la tomé de una publicada por Mariano González Leal en el periódico Milenio León, el viernes 10 de este mes.
Con información rigurosamente redactada en presente, sin embargo, EL HERALDO de León -igual que otros medios- nos informa que, habiendo obtenido sus constancias como diputados federales electos -cargo por el que empezarán a cobrar hasta octubre próximo-, varios integrantes de la Legislatura local desplazarán a quienes les suplieron recibiendo las correspondientes quincenas- mientras aquéllos atendían sus campañas electorales.
Esto, claro, no tiene que ver con una mala idea de que debiera existir en el sistema mexicano de justicia una figura parecida al citado juicio de residencia, sino con una benéfica práctica laboral anti crisis: mientras empiezan a cobrar sueldo como diputados federales, ellos podrán refugiarse en los 100 mil pesos o más, que cada mes percibirán como legisladores en Guanajuato. Los procesos legislativos que hayan dejado en el abandono para ir a sus campañas electorales, o los avances de otros, que sus suplentes hayan encaminado en el ínter, son lo de menos.
Cierto: esa pesadilla en que la palabra “narco” se ha convertido para nuestras vidas, es lo que parece merecer la absoluta atención: de los medios, que lo colocan en sus espacios privilegiados; de los gobernantes, que se ven orillados a tomar cada vez más rigurosas medidas de protección "personal y familiar #" a debatirse en la disyuntiva de recibir cohecho o desaparecer de sus puestos y/o vidas- y de la ciudadanía, que sólo atina a verse infestada por ese virus contra el que, al parecer, no hay otro remedio: cerrar los ojos y esperar el golpe.
La sociedad, sin embargo, parece estar en otra posición: lista para ser convocada e intervenir activamente en el reforzamiento del tejido social y sus estructuras de gobierno-, para participar creativamente en la reactivación económica, para ver que sus gobernantes se someten a la rendición efectiva de cuentas, para premiar con la reelección a los que sean más honestos, profesionales y creativos y, sobre todo, para ser convocada con claridad y sin más simulaciones al diagnóstico comunal de problemas y diseño de soluciones.
De esta forma, y más allá de Esperanza Fallida, de los votos blancos o nulos, está lista para ser tomada en cuenta y poner sus fortalezas al servicio de su propia supervivencia. Los análisis intepretativo-despreciativos del “escasísimo” 4 ó 6 por ciento que estos conceptos pueden haber obtenido en las pasadas elecciones, no nos llevarán más que al desperdicio de una gran oportunidad para ser esa democracia participativa de la que siempre hablamos, pero a la que habíamos despreciado mientras nuestra mexicanísima “Jauja” lo soportaba.
Lo bueno: ahora, cuando más la necesitamos, ahí está. Lo malo: que interpretáramos éste como un momento uno más- para postergar sus reales posibilidades de participación. Se llama sociedad.
(Publicado el lunes, 13 de Julio de 2009, en el Heraldo de León)